lunes, 11 de abril de 2016

Mundo mío

¡Estoy aquí, mundo!
En un pasar de mi carne por tu fuego
bañada de entusiasmo.
Porque aún arde la vida
y se serena conmigo.
Me estremece en el descanso
de mis tardes descaradas.
Enternece mis pensamientos de añoranzas,
soñadores de quimeras,
 y me elevan
en un surtidor irresistibles de promesas.
¡Con su encantada paciencia por servir,
a la sierva... ¡Mi paciencia!
El tiempo apacienta
este el ganado del Cosmos,
dando alimento espiritual
para nutrir de amor tanto silencio.
El Pastor está pendiente.
Y hay una efímera dicha de iluminar la vida
con farolillos de luceros,
a las tantas nadas de los egos ciegos
que pululan como polillas,
destruyendo la materia donde anidan.
El sol sigue
allí cada mañana
con la vehemencia deseada
al abrigo de las tardes,
confía llegar donde se ama,
y lo espero, no atareada entre mis cosas,
echando por mis hombros tus celajes
desplegando un abrazo sonriente
hacia ese horizonte que me aguarda.

Australia Elisa Lattke Valencia