domingo, 22 de mayo de 2016

La consulta...


La mañana de un día más,
quizás uno cualquiera
sin importancia,
¡qué más da!

La lluvia sigue
y se acompaña con la intermitencia del limpiaparabrisas.
El tiempo reta al horario de los previstos atascos.
"Los gorrillas" se reparten los sitios de aparcar,
doy un euro porque "es la voluntad"...
Se miran y lo miran con asco.
Llueve a cántaros y el viento dobla el paraguas.
Ya en el lugar, medio empapada y con fiebre,
me brindan un caramelo
y café en la Sala de Espera,
-¡por Dios, qué lujo!
Muchos rostros miran sin mirar y el mío como los ajenos, sabe...
Sólo recibo el caramelo por si hay tos.
Pienso que se trata de "una dulce toma" y sonrió,
-Aún hay humor dentro de mí.
El tiempo transcurre hasta que digan mi nombre.
Muchas cabezas rapadas, otras cubiertas,
pero las de los niños me conmueven.
¡Daría mi vida!
 
alattkeva/2014

lunes, 11 de abril de 2016

Mundo mío

¡Estoy aquí, mundo!
En un pasar de la carne por tu fuego
bañada de entusiasmo.
Porque aún arde la vida
y se serena conmigo.
Por estremecerme en el descanso
de mis tardes descaradas.
Dándome mullidos pensamientos de añoranzas,
que sueñan sus quimeras, y elevan
en un surtidor de entusiasmo irresistible.
¡Con su encantada paciencia por servir,
pues ya se paga a la sierva... ¡Su paciencia!

Mas, nos apacienta el tiempo
como ganado del Cosmos,
dándonos alimento espiritual
para nutrir con amor tanto silencio.
Con esa dicha efímera de iluminar
con farolillos de luceros, las tantas nadas de los ocasos.
¡Pero el sol sigue allí cada mañana!

Estoy aquí, mundo mío,
desplegando un abrazo sonriente,
con la vehemencia consiente
de llegar donde se ama,
abrigo mis hombros con celajes
y espero, atareada entre mis cosas.

Australia Elisa Lattke Valencia

domingo, 28 de febrero de 2016

Olvidé decir...


Para quererme no olvido
que soy la necesitada;
por no saber lo que pido
cuando sé que soy amada. 

*alv


Olvidé decir que... ¡Sí, me quiero! 
Aunque nunca me quise, enamorada, 
por tener altivez, soy muy dejada 
y me guardo el caudal que yo prefiero: 

Un amor muy seguro por si muero...
Mi rubor en el rostro a la alborada...
La osadía o simpleza de mi nada...
 sin confiar en aplausos zalameros.

Soy la insulsa materia presumida,
despistada, ingeniosa, pero llena
de bondad, que regalo a cada rato.

¡Nunca pido! Espero a mi medida,
poco o nada, al amor por luna llena,
¡Mas me tiene maullando como un gato!

Les dejo mi retrato.
Y lamento pensar en 'mi abolengo',
como 'rana' de charcas, ¡lo sostengo!


A. Lattke V. en: "Ranita"

Elisa con 75 años






viernes, 29 de enero de 2016

"El que busca encuentra"-Decía mi madre


Nada tengo que no se tenga,
nada me urge para llenarme.
¿Quieres mi alma?, ¡lléname vida
de amor infinito a la partida!

*alattkeva



"Un gramo de comportamiento vale un Kg de palabras"


Me defiendo como puedo
de este mundo y no me fío
del constante desafío,
si me enredan no me enredo.

Cada ser tiene su credo,
y cada uno su verdad;
¡es una calamidad
tanto cruces de camino,
Si seguimos un destino,
¿todos llevan la verdad?
De gracia me siento llena
y voy vestida de invierno,
la vejez lleva su tiempo
con 'rebajas'y, ¡a docenas!
alattkeva

lunes, 11 de enero de 2016

Ángel caído

Autora: A. Elisa Lattke V.
 Sólo es poesía con su rima pero sin métrica. (...)
Quizá pueda hacer algo con ella, sin que pierda el sentido.
La hice hace quince años cuando no tenía idea cómo se hacía un soneto.
Tiene mucha labor. Podría desaparecer su esencia.
Me dicen que la deje así que suena bien.
Buscando hallar un pensamiento frío
nunca pude saber cuánto te quiero,
si me tienes en ellos prisionero,
encadenado al tiempo de extravío.
Moldeado fui por ti y aún sonrío
cuando sé a quien se lleva El barquero;
mas, aumenta mi amor así de austero
sin matar mi ilusión... por tu vacío.
Como ángel herido entre neblinas
de sueños terrenos, que me anulan,
nunca pude eludir mar de presagio.
Hoy, mis sombras de tardes mortecinas,
mensajeras calladas acumulan,
por las costas del alma, mi naufragio.

A. elis Lattke V. en: "Don Anselmo"

sábado, 5 de diciembre de 2015


I
Hay poemas que encienden
los ojos como ascuas,
porque nadie que ama de verdad
puede olvidar su estancia real,
su atadura secreta,
las hojas del ramaje,
la fronda que cobija,
el nido que ilusiona
ni el vuelo de esperanza.
Nadie que ama de verdad,
puede esconderse en el perfil del olvido
y ser desagradecido.

II
Quien
sabe amar
sabe dónde se abren sus párpados
para recibir la luz de otra alma.
No entiende de olvidos,
ni de juegos vacuos
si sabe de las huellas de las estrellas.
No deja de habitar en lo imposible
aunque sea en los silencios;
y, en sus adentros, los segundos se cargan de los recuerdos.
Dios sigue y seguirá presente en lo aparente del vacío...
De vacíos se llena también la memoria 
Porque, quien lo tiene en la loa,
lo lleva en el sueño
y en la distancia siempre está.
Él es todo tan nuestro como tuyo y mío, si un corazón lo siente.
III

Cada ser que sabe de las almas buenas,
se hace faro viejo para su propio naufragio;
sin embargo, por creer en lo Eterno,
es habitante de su espacio interior donde perdura lo infinito.
Mas nunca culmina su búsqueda ni su viaje,
vigila el tronco primigenio del árbol y su rama,
porque conoce sus fruto y a el se debe;
aunque pertenezca al crepúsculo que mira cada atardecer.
Se hace su estancia en la costumbre de hacerlo suyo,
como habitante de una isla, sorda y muda.
Donde el eco de su voz, es el sonido del mar que lo rodea.
IV
¡Ah, eterno argumento,
con un lejano murmullo de miríadas de estrellas,
¡allí se sigue escuchando el canto del ruiseñor y del jilguero!

“Rani”

Un lejano murmullo (PROSA)


I
Hay poemas que encienden
los ojos como ascuas,
porque nadie que ama de verdad
puede olvidar su estancia real,
su atadura secreta,
las hojas del ramaje,
la fronda que cobija,
el nido que ilusiona
ni el vuelo de esperanza.
Nadie que ama de verdad,
puede esconderse en el perfil del olvido
y ser desagradecido.

II
Quien
sabe amar
sabe dónde se abren sus párpados
para recibir la luz de otra alma.
No entiende de olvidos,
ni de juegos vacuos
si sabe de las huellas de las estrellas.
No deja de habitar en lo imposible
aunque sea en los silencios;
y, en sus adentros, los segundos se cargan de los recuerdos.
Dios sigue y seguirá presente en lo aparente del vacío...
De vacíos se llena también la memoria 
Porque, quien lo tiene en la loa,
lo lleva en el sueño
y en la distancia siempre está.
Él es todo tan nuestro como tuyo y mío, si un corazón lo siente.
III

Cada ser que sabe de las almas buenas,
se hace faro viejo para su propio naufragio;
sin embargo, por creer en lo Eterno,
es habitante de su espacio interior donde perdura lo infinito.
Mas nunca culmina su búsqueda ni su viaje,
vigila el tronco primigenio del árbol y su rama,
porque conoce sus fruto y a el se debe;
aunque pertenezca al crepúsculo que mira cada atardecer.
Se hace su estancia en la costumbre de hacerlo suyo,
como habitante de una isla sorda y muda.
Donde el eco de su voz, es el sonido del mar que lo rodea.
IV
¡Ah, eterno argumento,
con un lejano murmullo de miríadas de estrellas,
¡allí se sigue escuchando el canto del ruiseñor y del jilguero!

“Rani”

Marinera de sueños

*
Por el alma me tengo,
marinera de sueños,
luminosa y segura
izo velas al viento.
Con los ojos cerrados
indivisa y serena;
en los párpados de agua
se han quedado las penas.
Por mi orilla de ausencias
siempre visto de brisas,
los cabellos al viento
ondulando en la orilla.
Y, de espuma las manos,
y de olas un pecho,
me acaricias el alma
con aromas secretos.
Y rielan fugaces
las miradas de cielos
y tropieza mi asombro,
en tu boca de besos.
Y el velero navega
en su mar de silencios
y sus remos son alas
de batientes consejos.

alv

lunes, 9 de noviembre de 2015

Inexistencia

Foto alattkeva: Hojarascas de tilos en otoño
Nunca escribo para mí...

¡No me interesa!

Soy antología.
Lo hago para la tierra que me apresa
sembrando semillas por barbechos.
Porque soy de un indómito espíritu
que no ignora, que alguna vez fui sol
en el crepúsculo;
un rato de ensoñación en mi mirada
o la harina esperando por su artesa.
Nunca escribo para mí...
-¡Pero disfruta el Ego!
Con esas ilusorias consecuencias

que siempre nos vuelcan su talego
y manejan la vida hasta en su esencia.

Y, como nunca escribo para mí,
sólo me adueño,
de la belleza oculta de los bosques,
de la desnudez inocente de las ranas,
de los juegos de los duendes en su danza;
me creen hechicera de unos versos
que se mueren de frío en las mañanas.

¿Quién se cree que escribo para mí?

Si tanto ya se escribe...Y no se piensa,
que la vida es esto que se agota,
mientras sueñas ilusorias sensaciones,
¡convertidas en mares sin gaviotas!

Australia Elisa Lattke Valencia en: "Ranita Azul"

jueves, 29 de octubre de 2015

Levedad del alma

Como cascada de pensamientos en ella está mi Hacedor y  en su inmensidad, la derrama. *alv
Foto: alattkeva (Praga- Sept/2015
¡Cúbreme tiempo y razón,
despejando mi camino;
cúbreme juicio y destino
de placer mi corazón!
Y, cúbreme la sazón
descubriendo qué me cubre,
bueno por ser salubre
al no sentirme desnuda;
pues el alma no lo luda
ni el amor... que ella descubre.
Como pompa de jabón
presa de fugaz vuelo,
iluminase mi cielo
cubierta de su ilusión.
Y, dentro de mi mansión,
me eleva como burbuja
y por el aire me empuja
en su justa levedad...
¡Ah, Señor, tened piedad
del alma de mi cartuja,
que por más que ella se eleva,
mi cuerpo, la luna embruja!
"Ranita"